caía oportuna y lenta
brillante y transparente,
sigilosa y violenta
con el sentimiento
de tu ausencia,
y sin más delito,
que haber sufrido
pidiendo clemencia.
Esa ausencia maldita
que amarga,
que envenena la paciencia
y destruye la sonrisa.
Esa lágrima cayendo
por el rostro pálido
y sin atuendo,
por esas mejillas
en carne viva
que piden a gritos
vivirte mientras vivas.
lorenlome