No sigo pasos marcados
ni tengo ganas de callar,
sólo busco aliviar mis pecados
con cuatro lágrimas por llorar.
Aquellos días soñados
quizá no los vuelva a soñar...
quizá los invente...
o quizá los encuentre
bajo el tesón de la esperanza
que no dejo de tener
por estar cada vez menos lejos
del sentido y del placer
de tener descanso eterno
y el alivio de seguir siendo yo.
loren lome