Nos faltan lecciones y nos sobra la prisa.
Nos falta paciencia y sin duda nos sobra avaricia.
Nos sobran ideas banas y decisiones con premura.
Nos falta más atino, dedicación y sentido común.
Nos sobran lágrimas de tristeza, aunque no nos faltan motivos...
Nos faltan más alegrías y también faltan sonrisas...muchas sonrisas.
Nos falta comprensión a raudales y mucha entereza.
Nos sobra chulería y nos falta humildad.
Nos falta ser más persona y menos gente...nos falta hacer de hoy un momento que recordar.
Copiamos las modas sin pensar en nuestro criterio. Recuerdo fotos de familia en blanco y negro donde el vestuario es lo de menos, me fijo más en lo jóvenes que eramos y sonrío por ello. Ahí está la gracia de estar donde estamos, y hacer que los están con nosotros, a nuestro lado, con los que compartimos nuestros momentos buenos y malos, con los que tenemos la ocasión de confiar, con los que podemos hacer de la vida...nuestra propia vida. Eso es lo que debería pasar, que cada instante que estamos aquí lo dedicáramos a ser felices con lo que tenemos y luchar por lo podemos conseguir. No creo en la razón de vivir por encima de nuestras posibilidades. No creo que hacer algo porque los demás lo vean bien o mal, sea sustancioso para ser mejores. Tampoco creo en la posibilidad de dejar de hacer algo porque nadie lo hace. Creo en la sensación de sentir lo que haces sin pensar en el "que dirán". Creo en las cosas hechas desde el cariño, en la satisfacción de comprender a los demás, apoyarles, en intentar, por lo menos, ponernos en su pellejo. Creo que cuando uno se entrega a alguien abiertamente, ese alguien debería hacer lo mismo. Creo en el maravilloso sentimiento de ser uno mismo sin complejos, sin arrepentimientos y sin aquella vergüenza que en muchas ocasiones nos priva de disfrutar plenamente de algo. Creo que la posibilidad de hacer, de amar y confiar, desear, disfrutar, compartir, sentir y comprender... es lo que nos hace más felices. A pesar de las circunstancias que hoy en día nos aprietan, debemos seguir luchando por mantener nuestra forma de ser y hacer que nuestro cariño y comprensión por las personas que están con nosotros discurra fluidamente.
Lorenlome
Lorenlome