No siento nada cuando duermo,
salvo los sueños que tengo.
Espasmos que insinúan a oscuras
la santa paciencia que se esconde
bajo las sábanas templadas,
cubriendo la piel de mi cuerpo casi inerte.
Revolotean ideas nuevas
llenando rincones de mi mente
que apenas uso durante el día.
No siento nada cuando duermo,
sólo tus caricias pasadas
y tus besos que de memoria
recorren mis labios secos.
No siento nada cuando duermo...
pero en mis sueños asomas tú,
rellenando pensamientos míos
que pintas en tonos grises,
haciendo de un segundo
un momento infinito.
No siento nada cuando duermo,
salvo quererte en la oscuridad
absoluta de mis sentimientos.
Si no despertara una noche,
quisiera quedarme con el mejor recuerdo,
el de no sentir nada cuando duermo,
salvo el tenerte junto a mi alma, durmiendo.
Loren Lome.