Unas letras que ordené
en este papel las escribo,
como lágrimas que lloré
y que guardo en el olvido.
Me gustó conocer tu sonrisa
que fue lo primero que vi
y regalarla a mi pensamiento
para acordarme de ti.
Mi nombre escribí junto al tuyo
dándole forma eterna
en la piedra de aquel muro
con la mirada tierna.
Y a estos versos un nombre
no les quiero dar,
porque si alguno le corresponde
solo el tuyo podrá llevar.
De una ilusión hice un deseo
y en el deseo imaginar,
irme contigo de paseo
y hacer un sueño para volar.
El principio era el final…
…”unas letras que ordené”
porque no sabía cómo empezar
en un te quiero solo pensé.
Ahora el fin estoy buscando
a estos versos para ti,
palabras que fui enhebrando
y que a mi alma cosí.
Loren lome.