Se acumulan los latidos
en mi corazón tocado...
que no olvida lo vivido
aunque lloró los pecados
al ritmo de penas
comulgadas no en vano.
No quisiera despedirme
sin cagarla otras mil veces,
no quisiera irme sin avisarte
de que si me pones flores
sean rojas como mi sangre,
y si me pones velas
no las enciendas tarde...
Mientras los latidos
hagan ruido en mi pecho,
cuenta conmigo,
Sonreiré cada día un buen rato,
y lloraré a escondidas
lo que dejé de hacer,
y sin presumir de ser idiota,
y habiendo tropezado
más de dos veces
en la única piedra del prado,
seguiré disfrutando de haber estado.
Lorenlome