En silencio,
su mente inventaba sonrisas,
destruía problemas
y hasta sus lágrimas eran de alegría.
Se tumbó en el suelo,
y recostando el peluche en su regazo...
cerró sus ojos,
abrió su mente
siendo capaz de imaginar
que la felicidad
dormía su sueño.
Loren lome
