sábado, 20 de abril de 2013

Fragmento del libro "Rimando con el amor" (parte erótica)

Nos besamos lento, lento, como si se nos hubiese olvidado. Le dije.
Despacito, te amaré despacito, sin prisas, serán como del bebé las risas, como aprender a leer.
Que este deseo quiero que dure, que sientas y disfrutes, y pide lo que quieras, lo que necesites, pide mi niña como yo te pido que me quieras y ámame toda la vida, porque de ti mi alma quedó prendida.
En este momento y sin palabras, ni tan solo las más bellas, será con mi alma con quien te hable, seremos yo y ella, que con el idioma de las caricias, sin voz, solo susurrar, jadear de amor, gritar si conviene, mientras tu cuerpo me entretiene escondiendo tus secretos que rebusco con mis dedos debajo de tu ropa.
Nos desnudamos muy lento, tú a mí y yo a tu cuerpo. Un botón tras otro y otro más… de tu morada blusa que me enseña sin excusa parte de tu cuello precioso, que al besarlo estremece y se hace más hermoso.
Tú, me subes el jersey con las dos manos y me lo quitas con cuidado, dejándolo caer.
Acaricias suavemente mi espalda y haces que mi sangre arde con cada beso que tu boca me manda. Dulces y en esencia, cortos o largos, lentos o como quieras, de cualquier manera me sirven porque salen de esa boca que es donde viven.
Deshago un botón más y sigo hasta terminar quitándote la blusa, empiezo a acariciar tu cuerpo desnudo, en mi garganta se hace un nudo y contemplarte es alabanza.
Estamos de pie frente a frente, con esa poca luz que hace cálido el ambiente, seguimos despojando nuestras ropas hasta quedarnos solo con las dos copas… brindamos está vez con la mirada.
Nos metemos en la cama, seguimos abrazados y con los besos precisos se nos eriza la piel del mismo compromiso. 

Te quería, ahora sé que te amo, que deseo tu cuerpo como agua en verano, que quiero hacer de tu alma la mía y unirla a la que tengo, porque son parecidas. Siento cada caricia que me das, lo que dices, y hasta tu pensamiento me transmite tus ideas de sentimiento, que en el mío guardo para el recuerdo y poder revivirlo cuando no te tengo, sin ahorrar el deseo de tenerte, que me poseas y poseerte. 
...

Loren Lome
Fragmento del libro "Rimando con el amor"  Pág.  75 - 76 y 77