Enebro
estas letras para vos, amada mía. Estoy impaciente y cada palabra que formo se
afina por si sola en este papel.
Hace
semanas que sueño con vuestro cuerpo acurrucado junto al mío y vuestra piel,
tan fina, se presta al temblor de mis manos que ciegamente acaricia.Me
relamo tras pronunciar mis propias palabras en voz baja, saboreando en ellas el
amor que os anhelo con desventaja.
Faltan
pocos días para que os visite y me siento como chiquillo bandolero escondido
tras un hurto. Nervioso más por veros que por besaros, diría. Os amo intensamente.
Ferozmente a decir me atrevería, porque sin vos estos días, comparto mis
caricias con la luna cada noche, y tras amanecer, son las flores las que me
consuelan sin reproche. Me tiemblan las ideas cuando cierro los ojos y os veo.
Oh sí, es dulce confitura cada instante sueño y que sin medida os poseo. Cada poro de
mi piel se dilata con vuestra hermosura, colándose por ellos los suspiros de mi
deseo. Me tenéis enamorado. Es como tener más de una vida y amaros por
triplicado.
Si
pudierais contemplar mi cara en este momento, sabríais a lo que me refiero. Mi
sonrisa, parece golosina cuando pienso que el momento de veros se aproxima. Mis
ojos brillan más que las estrellas y mi corazón late diferente, como os diría… como en clave de sol. Hasta mis pies avanzan más que mis botas y mi alma no se cansa
de vuestro sabor. Porque esta prosa no es lo único sincero que para vos poseo. Sin
ir más lejos, hace pocos soles, tuve oportunidad de contemplar un valle
bellísimo. Cubierto de colores y formas, rincones que parecían pintados. Ese
valle, lo corta un riachuelo de agua revoltosa como traje andaluz, en el que las
piedras pican entre sí como castañuelas españolas. Hay rinconcitos donde el
agua cambia de color en el batir de las olas. Oh!! realmente…
Memoricé
para vos cada esquinita, cada rincón, cada cuarta de terreno que la naturaleza pintó.
A nuestro encuentro, os lo quiero describir, a vuestros oídos concretamente
y que caiga en ellos cada verbo, cada adjetivo y cada sensación como fruta
madura. Me gustaría tanto que estuvierais ahora a mi lado, vos contemplando este
valle y yo, mientras tanto, acunar cada sonrisa vuestra, cada detalle.
Sólo
mientras duermo dejo de pensaros, porque entonces os tengo en mi sueño
embelesado, y en vuestra mirada enredado me deshago infinitamente, porque si
hay una razón para vivir, es por vos simplemente. Me cuesta poco abrirme a
vuestra alma y contaros sin remilgos lo que siento, lo primero que me salga, porque
todo lo que amo sois vos. Llevo caminando varias jornadas por veros y besaros.
Aún me faltan unos días, confiad en que llegaré, tenéis mi garantía.
Teneros
a mi lado hasta el fin de mi vida. Ser egoísta y morir primero, porque en mi
agonía ni un solo segundo sin vuestro aliento aguantaría.
Mi
corazón que ahora es altanero, me hace amaros con esmero y mi sangre galopa
como caballo Bretón.
No
quisiera darle fin a esta carta sin reiterar que os amo profundamente.
Lor DeGin
Loren lome