martes, 13 de marzo de 2012

Poema número 40

Por salvar una vida juré
que jamás volvería pecar.
Ayer dormí la noche y soñé
que tus brazos me cubrían,
que tus labios me besaban
y que nuestros cuerpos se unían.

La madrugada empujó la mañana
hasta tocar mis ojos, y la desgana,
por no despertar alimentaba
lentamente la pereza.
Mientras, mi alma color cereza
daba fin al capitulo matinal,
dejando una pista, una señal,

Llega la noche y citando estos versos,
me acurruco entre palabras de amor,
entre las pistas y suspiros de esos
que hacen que sienta el calor
que desprendes por tu piel
mezclado en tu aliento y quizá sin saber,
que tú eres mi sueño y mi sueño es tuyo.

Lorenlome.